Especialmente relevante en Salamanca por su clima: inviernos largos con temperaturas de -5°C que disparan el consumo de calefacción. El propietario ofrece un piso a precio bajo "con luz, agua y calefacción incluidas" pero con una factura única mensual sin desglose. Cuando llega el invierno y los suministros suben, el propietario incrementa unilateralmente el "todo incluido" 50-80 € sin justificar el consumo real. Si reclamas, no hay desglose que permita comparar con tarifas oficiales.
Regla en Salamanca: si el contrato incluye suministros, exige cláusula de revisión basada en consumo real con tope máximo (por ejemplo, "calefacción hasta 100 €/mes para 4 personas en invierno") y derecho a auditar facturas mensualmente entre noviembre y marzo. Si el propietario se niega, es señal de que el "todo incluido" es opaco a propósito. Mejor pagar suministros aparte y poder comparar con las tarifas reguladas — Salamanca tiene calefacción central en muchos edificios antiguos del centro.