En Oradea, donde el mercado de alquiler es informal y muchos propietarios gestionan sus pisos directamente (sin agencia), el riesgo más común no es la estafa organizada sino la informalidad: propietarios que piden la fianza y el primer mes en efectivo sin emitir recibo ni registrar el contrato en ANAF. Al terminar la estancia, la devolución de la fianza depende de la "buena voluntad" del propietario — sin recibo ni contrato registrado, no tienes forma de reclamar legalmente.
Protección clara: pagar siempre por transferencia bancaria (incluso si el propietario insiste en efectivo). Exigir contrato escrito con cláusula de devolución de fianza y plazo explícito. Preguntar directamente: "¿Registrarás el contrato con ANAF?" antes de firmar. En una ciudad donde la residencia universitaria cuesta 30-100 €/mes, no merece la pena arriesgar 200-400 € de fianza en un acuerdo informal.