Rijeka tiene un parque de alquiler vacacional muy activo: en verano, cientos de apartamentos en el centro y la zona de la Riva se alquilan en Airbnb y Booking a turistas. En octubre, cuando empieza el semestre de invierno, algunos propietarios reconvierten esos pisos en alquileres mensuales para estudiantes — pero sin formalizar el contrato de arrendamiento adecuado. El problema no es el piso, sino la protección legal.
Un contrato de alquiler turístico (ugovor o zakupu za turistički najam) no tiene las mismas garantías que un contrato de arrendamiento residencial (ugovor o najmu stana). Sin el contrato correcto, el estudiante no puede tramitar la prijava boravišta (registro de residencia obligatorio para estancias >3 meses) y no tiene respaldo legal si el propietario decide no devolver la fianza o rescinde el contrato antes de lo pactado.
Exigir siempre contrato de arrendamiento residencial (ugovor o najmu stana), firmado y con precio, duración, fianza y condiciones de devolución especificados. Si el propietario dice que "no hace contratos" porque lo tiene registrado como turístico, buscar otra opción.